La eficacia de la acción de ETA y de su apoyo por parte de la población vasca para la deslegitimación del Estado español en Euskadi Sur
reproduce el texto del capítulo 5 del libro de Justo de la Cueva La escisión del PNV. EA, HB, ETA y la deslegitimación del Estado español en Euskadi Sur, Txalaparta, Bilbao, 1988.Digitalizado por ARGALA TALDEA para la RED VASCA ROJA.
1. La evidencia de que no existe monopolio del uso legítimo de la coacción física en Euskadi.
Hemos visto en los apartados anteriores cómo fracasa el intento de legitimar en Euskadi al Estado español a través del Estatuto de Autonomía y cómo la actuación de los aparatos de Estado coadyuvan a ese fracaso porque esa actuación realimenta la deslegitimación en Euskadi del Estado español. Es imprescindible señalar ahora el papel que en ambos fenómenos tienen la acción de ETA y su apoyo por parte de la población vasca.
En efecto, el fracaso de partida del Estatuto como legitimador del Estado español al no conseguir más que el 53,1% en el Referéndum (mayoría absoluta pero no la mayoría aplastante que exige la evidencia social característica de una legitimación) no se habría producido sin la existencia de ETA y de su entorno social actuando como foco, como polo generador, de un rechazo que se extendió mucho más allá de los límites estrictos de los que apoyan abiertamente a ETA.
Y la desmesura y el error de la actuación en Euskadi de los aparatos del Estado español, que han contribuido a realimentar la deslegitimación del mismo en Euskadi, es obvio que han sido respuestas a la acción de ETA y a su apoyo por parte de la población vasca. Respuestas condicionadas sin duda por la idiosincrasia que tienen y las fobias especificas que hacia Euskadi sienten esos aparatos de Estado (y no nos referimos sólo a los represivos) pero respuestas al fin y al cabo, y por lo tanto, estimuladas por la acción de ETA y por el apoyo que recibe pro parte de la población vasca.
Los líderes del PSOE insisten con frecuencia en sus declaraciones públicas en un hecho evidente: en que la gran mayoría de los centenares de víctimas mortales de la acción de ETA se han producido durante el postfranquismo. Lo que no suelen hacer (no hacen nunca) es sacar el corolario de esa evidencia: la evidencia de que durante el postfranquismo el Estado español no ha conseguido en Euskadi "reclamar para sí (con éxito) el monopolio de la coacción física legítima", no ha conseguido cumplir un requisito esencial de la definición clásica que hizo Max Weber del Estado.
Precisamente comentando esa parte de la definición de Max Weber afirma Alfonso Pérez-Agote (en su libro ya citado La reproducción del Nacionalismo. El caso vasco) que:
"No se trata de simple monopolio de la coacción física si no que, por una parte, se trata de que el Estado lo reclama para sí y por otra, con éxito. Es esta última una condición positiva, en el sentido de que se necesita la efectividad del monopolio, lo cual es una condición de la estabilidad del sistema político, por una parte, y por otra es una forma expresa de marginar toda valoración ética de este monopolio. Es un "juicio de hecho" y no un juicio de valor lo que supone la expresión "con éxito".
De la misma manera se introduce, sin juicio de valor, el elemento de la legitimidad de la coacción física. Se trata de la aceptación interna de la coacción por parte de los dominados, de los "motivos de justificación interior". He aquí, una vez más, el elemento subjetivo". (90)
Estas consideraciones iluminan las consecuencias de la evidencia de la continuación durante el postfranquismo de la acción de ETA y de su apoyo por parte de la población vasca. Veamos:
En su libro Pérez-Agote señalaba como raíz de ETA la frustración y la pérdida de la esperanza mantenida hasta cerca de 1947 por el Gobierno Vasco en el exilio, el PNV y las masas de nacionalistas vascos imantadas por el PNV. Esperanza colectiva en que las democracias occidentales vencedoras del fascismo en Europa salvarán a los vascos de la dictadura franquista. Decía así Pérez-Agote:
"Y precisamente el hecho de la pérdida de la esperanza en la salvación por parte de las democracias occidentales va a proporcionar, en el País Vasco, una nueva corriente de pensamiento en los estratos juveniles de ciertos sectores vascos que al final desembocará en el renacimiento de una violencia que acabará por tomar las armas en contra del Estado. Es una violencia infinitamente más pequeña que la que puede ejercer éste, pero el problema que se plantea proviene de la posibilidad que tiene esa violencia de legitimarse sobre un territorio concreto, deslegitimándose así la violencia del Estado sobre el mismo territorio". (91)
Ese mecanismo (legitimación de la violencia propia y simultánea deslegitimación de la violencia del Estado) es el efecto político más importante de la acción de ETA en el presente como lo fue en el franquismo. Es ese efecto el que inscribe la acción de ETA en la categoría conceptual de Clausewitz ("la guerra es la continuación de la política por otros medios").
2. Apoyo popular y carácter político de ETA.
Juan J. Linz, en su libro ya citado Informe sociológico sobre el cambio político en España 1975-1981, escribe:
"El problema grave (al menos en los años que hemos estudiado) es que por razones complejas (que analizamos en otro lugar) los terroristas de la ETA se han beneficiado de una imagen positiva como patriotas e idealistas y que la opinión "pública" en el País vasco no se atrevía a definir a los terroristas como criminales o locos, y tendían a culpar a los extremistas de derechas o de izquierdas tanto como al Gobierno y a las fuerzas de orden público". (92)
Linz dedica la undécima parte de otro libro suyo también citado ya antes aquí (Conflicto en Euskadi) a "La violencia en la opinión pública en el País Vasco". Una considerable porción de esa undécima parte se dedica a la "imagen de los terroristas". En la amplia serie de encuestas que sobre Euskadi ha dirigido, Linz fue incluyendo la siguiente pregunta:
"Pensando ahora en las personas que están comprometidas en el terrorismo, ¿cuál de los siguientes términos los describe mejor en su opinión? : Patriotas, idealistas, manipulados por otros, locos, criminales comunes".
A cualquier sociólogo resulta evidente en la formulación de esa pregunta: que está "cargada", "sesgada" por la utilización del termino peyorativo "terrorismo". Precisamente Ruiz de Olabuénaga en su texto anteriormente citado Los vascos, ¿Violentos o violentantes? señala, refiriéndose a la violencia de ETA, que:
"Esta violencia se enmarca y desenvuelve dentro de un marco ideológico y estratégico en el que la violencia es solamente un elemento, por muy crucial y fundamental que éste sea. Lo que significa, en consecuencia, que la calificación de terrorismo hay que entenderla, más bien, como una simplificación burda que no busca otra cosa que poner en marcha un mecanismo de "estigmatización" social.
La calificación de terrorismo es útil como estrategia de estigmatización y antilegitimación, pero es errónea como instrumento de análisis teórico". (93)
Pues bien, aun así de "cargada", de "sesgada", la pregunta de Linz obtiene los siguientes resultado en junio-julio de 1978 (muestra de 1.140 entrevistas en las cuatro provincias vascas) y en octubre-noviembre de 1979 (muestra de 1.011 entrevistas en las tres provincias vascongadas). En porcentajes sobre total de respuestas, siendo en 1978 el 10% de los que no dan ninguna respuesta y el 14% en 1979.
| 1978 | 1979 | |
| Dicen "Patriotas" o "Idealistas" Dicen "locos" o "criminales comunes" |
48% 18% |
54% 13% |
La diferencia a favor de ETA en las respuestas de 1979 no se debe a una mejora de su imagen sino a que en 1979 no se incluye en la muestra Navarra, donde su imagen es peor.
Lo que es claro, a la vista de estos datos, es que "circa" 1979 una mayoría de vascos se adhería a la definición social de los etarras como "patriotas" o "idealistas".
Y lo significativo es que esa definición que hacen los vascos es contradictoria con la definición que hacen los españoles. Tenemos pruebas de ello proporcionadas por otras investigaciones sociológicas.
En 1976 y 1979 José Jiménez Blanco dirigió (con un equipo compuesto por los sociólogos Manuel García Ferrando, Eduardo López Aranguren y Miguel Beltrán Villalba) dos encuestas sobre la "cuestión regional" aplicadas a dos muy amplias muestras en el territorio del Estado español. La de 1979 realiza el trabajo de campo durante el verano con una muestra de 9.581 personas, de las cuales 1.927 corresponden a la Comunidad Autónoma Vasca. Manuel García Ferrando publica un libro sobre los resultados: Regionalismo y autonomía en España 1975/1979 (Madrid, Centro de Investigaciones Sociológicas, 1982). En la encuesta se incluye la misma pregunta de Linz antes transcrita (con sólo dos modificaciones: dice "palabras" en vez de "términos" y "Ligados a un plan internacional" en vez de "manipulados por otros"). La pregunta se hace en todo el territorio del Estado español. En la C.A.V. los resultados son:
Dicen "patriotas" o "idealistas" el 57%; "locos" o "criminales comunes" el 18%. (95)
Nótese, en primer lugar, la consistencia de la opinión favorable a ETA. La encuesta del verano arroja un 57%, la de Linz en octubre-noviembre un 54%. Pero lo interesante de la encuesta del verano es que permite comparar la opinión de los vascos con la que tienen en otras regiones del Estado español: en ninguna otra que no sea la C.A.V. son mayoría los que dicen "patriotas" o "idealistas". Los máximos los marcan Barcelona y resto de Cataluña con un 26% que dice "patriotas" o "idealistas" pero con un 35% que dice "locos o "criminales comunes". Los mínimos favorables a ETA son León (8% de "patriotas" o "idealistas") Murcia y Andalucía (9%). Y los máximos contrarios a ETA son Murcia (71% de "locos" o "criminales comunes"). Canarias (68%) y Andalucía (66%).
Tenemos otra prueba de esta contradicción de los vascos y el resto de los habitantes del Estado español cuando se juzga a los etarras. A finales de noviembre de 1978 Metra Seis realiza una encuesta en la Península y Baleares para Cambio 16 (publicada en el nº 370 de la revista, de fecha 7.1.1979). Incluye una serie de preguntas sobre ETA formuladas de forma mucho más correcta que la empleada por Linz y Jiménez Blanco. Concretamente así:
"¿Está de acuerdo con las siguientes opiniones sobre ETA?
Lo significativo es que las respuestas se invierten al pasar del conjunto de la muestra a la submuestra en el país Vasco. Helas aquí en porcentajes sobre los que responden:
| Estado |
País Vasco |
|
| Son patriotas que luchan… etc. | ||
| SI ........ NO........ |
33 67 100 |
59 41 100 |
| Son terroristas que deben… etc. | ||
| SI ........ NO........ |
68 32 100 |
31 69 100 |
Se nos dirá quizá que son datos de 1978 y 1979, antes de que estuviera en funcionamiento el Estatuto de Autonomía. Y es incuestionable que ha habido evolución en las opiniones de los vascos sobre ETA. Por ejemplo Linz, con sus datos publicados en Conflicto en Euskadi nos muestra que en 1978 los votantes del PNV daban un t% que subía al 15% de calificadores de "patriotas" a los etarras y un 58% que les llamaba "idealistas". Mientras que en la encuesta de octubre-noviembre de 1979 (realizado ya el Referéndum del Estatuto) sólo el 9% de los votantes del PNV llamaba "patriotas" a los etarras y el 39% "idealistas".
Pero en la encuesta que Barrionuevo encarga y se realiza en febrero de 1983 y se publica en Actual ( y que antes hemos citado) se pide elegir entre estas dos frases:
"Es simple terror sin ninguna justificación"
"Es forma legítima de defender posturas políticas"
Aunque en la versión de Actual no se especifica, cabe deducir por el contexto del reportaje que las dos frases se presentan como definiciones de la "violencia política" o de la "violencia de ETA". Pues bien, un 54% contesta que "es simple terror sin ninguna justificación". Pero un 27% (¡ en 1983!) afirma que "es forma legítima de defender posturas políticas". (97)
Y en la encuesta a los 11.000 muchachos de 18 años de la C.A.V. encargada por el gabinete de Prospección Sociológica del gobierno Vasco, reflejada en el texto de 1984 de Ruiz Olabuenaga antes citado, encontramos el siguiente grado de acuerdo a una frase que expresa una tremenda situación:
"Se puede aprobar un atentado contra un policía, si se ha comprobado que ha participado en la tortura a presos políticos"
De acuerdo (total + parcial) 40%
En desacuerdo (total + parcial) 39%
Duda (indecisos) 15% (98)
Es la evidencia conjunta de la acción de ETA y de su apoyo por parte de la sociedad vasca lo que avala la calificación política que del "problema ETA" hacen desde catedráticos a políticos pasando por periodistas.
Por ejemplo el profesor Gurutz Jauregi (autor de la primera tesis doctoral sobre ETA presentada en la UPV) decía así en su aportación al libro colectivo violencia y política en Euskadi, varias veces citado ya:
"La lucha armada en general y ETA en particular, constituyen un fenómeno profundamente arraigado en importantes sectores de la sociedad vasca, los cuales le han prestado un apoyo decidido, o cuando menos, una benevolente comprensión, según los casos. Tal afirmación puede parecer una verdad de Perogrullo a estas alturas, pero conviene insistir en ella pues no parece que de la misma se hayan extraído todas sus consecuencias.
¿Cuáles son estas consecuencias? Sin ánimo de exhaustividad cabría citar, cuando menos, las siguientes: 1º la violencia en Euskadi constituye un fenómeno esencialmente político; 2º El problema no radica tanto en la existencia de ETA en sí, cuanto en el arraigo y apoyo de los que goza en diversos sectores de la sociedad vasca; 3º La violencia en Euskadi ha tenido un importante efecto hiperbólico dado que surge y se manifiesta en un pueblo desgarrado, traumatizado, y por ello hipersensibilizado desde, por lo menos, hace un siglo… Hay que volver a insistir una vez más, el problema es esencialmente político en cuanto que surge, crece y se nutre, tanto en sus inicios como en el momento actual, de una reivindicación o un conjunto de reivindicaciones políticas". (99)
Por ejemplo, el indiscutible líder del PNV Arzalluz, que el miércoles 6 de abril de 1983 afirma en la emisión radiofónica de "Hora 25":
"… si este problema es un problema que afecta a todo el Estado, deben tenernos en cuenta, deben oír nuestras razones, porque aquí la lucha no es tanto hacer callar a las pistolas… el problema fundamental es quien se lleva aquí a la población, la razón ante la opinión pública, porque todavía hay 200.000 personas que votan al aledaño de ETA, ese es el verdadero problema".
Desde que Arzalluz dijera eso (se refería a los votos de HB) los votos han subido a 250.000.
Y el comentarista político José Oneto escribe el 10 de marzo de 1987 (El Diario Vasco):
"El entierro de "Txomin", que debe llamar a la reflexión después de que más de cincuenta mil personas se echasen a la calle a vitorear a ETA y a su jefe máximo muerto en circunstancias no aclaradas en Argelia, ha sido, según los observadores, el mayor acto de exaltación de la organización terrorista desde su fundación hace más de veinte años".
Y en el mismo diario e igual fecha otro columnista, Antonio Papell, señala:
"Unas cuarenta y cinco mil personas, según fuentes fidedignas, asistieron el domingo, en Mondragón al "homenaje" a Txomin. … Ya no es posible hacernos ver, desde las altas instancias del Estado o desde las fuentes de información centralista, que ETA está formada por unas cuantas pandillas de delincuentes que no tienen respaldo popular alguno. Lamentablemente, eso no es así, y hay que decir, en efecto, "lamentablemente" porque sería muy fácil reducir y aislar a unos pocos facinerosos si no hubiera tras ellos lo que en realidad hay tras ETA…(hay) que reconocer, a la vista de la evidencia, que ETA es la excrecencia que surge de una parte de la sociedad vasca, de una parte todo lo minoritaria que se quiera, pero que hay que contar por docenas de miles de personas".
NOTAS:
AL CAPITULO 5º
(90) Alfonso Perez-Agote: La reproducción…, op. cit. página 69.
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(92) Juan J. Linz et alii: Informe…, op. cit. página 523.
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(93) Jose I. Ruiz de Olabuenaga: "Los vascos…, op. cit. página 164.
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(94) Juan J. Linz: Conflicto…, op. cit. página 628.
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(95) Manuel Garcia Ferrando: Regionalismo y autonomía en España 1976-1979, Madrid, Centro de Investigaciones Sociológicas, 1982, página 396.
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(96) CAMBIO 16: "Paro, terrorismo y precios" en CAMBIO 16 nº 370, 7 enero de 1979, páginas 28 a 32.
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(97) Juan Antonio Hervada: "Toda la verdad…", op. cit.
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(98) Jose I. Ruiz de Olabuenaga: "Los vascos…", op. cit. página 165.
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(99) Gurutz Jauregui: "Violencia en Euskadi: Una cuestión de voluntad política", en Fernando Reinares (editor): Violencia…, op. cit. páginas 198 y 199.
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